Consejería Mayor

CONSEJERÍA MAYOR:

 

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Consejero Mayor: Luis Fernando Arias Arias, dirigente indígena perteneciente al Pueblo Kankuamo.

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El Consejero o Consejera Mayor es el representante legal de la Organización; preside y coordina el trabajo del Consejo de Gobierno. Entre sus mandatos tiene: el fortalecimiento de la justicia propia; la creación de la Guardia Indígena Nacional; la coordinación de espacios para evaluar el cumplimiento de los acuerdos logrados en el marco de los escenarios de concertación entre los pueblos indígenas y el Estado; y la implementación de medidas para proteger, recuperar y reproducir la historia de las luchas de los pueblos indígenas, y de sus líderes y lideresas.

Actualmente, el consejero mayor de la Organización Indígena de Colombia es Luis Fernando Arias, dirigente indígena del pueblo Kankuamo.

 

Sobre nosotros

…para los primeros años de la década del 80 del siglo XX, y después de prolongados procesos de lucha por la recuperación de la tierra, la preservación de sus culturas, y el ejercicio de la autonomía de sus  autoridades, se van consolidando procesos organizativos indígenas en regiones como Cauca, Choco, Sierra Nevada, Córdoba, Llanos Orientales y Tolima. Este proceso de unificación buscaba, de una parte, diferenciar el proceso organizativo indígena del movimiento campesino, al cual estuvo vinculado durante toda la década del setenta y de otra, crear una organización representativa de los indígenas a nivel nacional. Esta iniciativa da sus primeros frutos con la realización en octubre de 1980 en Lomas de Ilarco -Sur del Tolima-del Primer Encuentro Indígena Nacional, el cual oficializa la creación de la Organización Nacional Indígena de Colombia…”.
 
En sus de veintiocho  años de vida institucional la  ONIC ha honrado los principios que la vieron surgir, al igual que su plataforma política donde destacamos los siguientes puntos:

Defensa de la Autonomía Indígena.
Defensa de los territorios indígenas y recuperación de las tierras usurpadas, propiedad colectiva de los Resguardos.
Control de los recursos naturales situados en territorios indígenas.
Impulso a organizaciones económicas comunitarias.
Defensa de la historia, cultura y tradiciones indígenas.
Educación bilingüe y bicultural bajo el control de las autoridades indígenas.
Recuperación e impulso de la medicina tradicional y exigencia de programas de salud acordes con las características sociales y culturales de las comunidades y pueblos indígenas.
Exigencia de la aplicación de la Ley 89 de 1890 y demás disposiciones favorables a los indígenas.
Solidaridad con las luchas de otros sectores populares y democráticos.
Aplicación de las conclusiones de los Congresos de la organización.

 

Principios

El movimiento indígena colombiano fundamenta su accionar político y organizativo en cuatro principios:
UNIDAD
Construida desde  la diversidad  del ser indígenas, hermanos en una historia que nos identifica y relaciona por el despojo, el desconocimiento  y la violación de nuestros derechos. Unidad que realizamos concertando y adoptando una agenda política común para los pueblos indígenas colombianos.  Unidad para valorar nuestros acervos culturales, territoriales y de biodiversidad; además de conocimientos y formas de vida. Unidad para la concertación de estrategias de lucha que reflejen nuestros intereses colectivos y para compartir una visión  común  sobre nuestras organizaciones, sus estructuras y competencias.
Unidad comprometida en el ejercicio del gobierno y la autoridad indígena,  la defensa de nuestros territorios, realizando apuestas conjuntas de futuro y avanzando con acuerdos colectivos hacia la paz. Así mismo, para  evaluar nuestra gestión histórica y acoger nuevos retos. Pero sobre todo para relacionarnos con otros pueblos, sectores sociales y gobiernos para construir un país donde podamos vivir con dignidad, tolerancia y respeto por el otro.
TERRITORIO
Como espacio de vida, razón y fundamento de la existencia de los pueblos indígenas.  Escenario  ancestral, legítimo y colectivo para el ejercicio  y la realización de   la autoridad, el gobierno propio y la autonomía de los pueblos indígenas. Memoria histórica y colectiva. Un derecho colectivo y una entidad administrativa, reconocida  por la Constitución Nacional, sujeta al control y el ordenamiento de las autoridades indígenas. Lugar de vida, esperanzas, seguridad alimentaria, recursos naturales y biodiversidad, medicina y educación. Fuerza espiritual y política que procura unidad, pertenencia y garantías de futuro. Espacio de relacionamiento de los hombres con sus dioses y sueños. Un bien común de interlocución y articulación de los pueblos indígenas.
CULTURA

Como manifiesto de la diversidad que otorga identidad y pertenencia. Herencia, saber  y  creación colectiva que normaliza competencias  y roles sociales. Cotidianidad,  instrumento de sobrevivencia y base de los procesos de  resistencia de los pueblos indígenas.
Mandato político y ejercicio de autoridad y gobierno. Herramienta organizativa, principios de vida y sistema de relacionamiento. Fuente de pensamiento movilización y acción política.
Un recurso para la paz y convivencia. Estrategia educativa, acervo de salud  y manera de realizar la comunicación.
AUTONOMIA
Como un ejercicio de  poder amparado en el derecho propio  legítimo y legal de los pueblos indígenas y sus autoridades.
Desde los gobiernos propios  que imparten justicia, generan bienestar y administran y ejercen autoridad sobre territorios y recursos. Para solucionar nuestros problemas y asumir visiones propias de futuro.  Para relacionarnos con el estado y los particulares, sin romper nuestra unidad de lucha. Desde la conciencia colectiva para valorar nuestra identidad cultural y pertenencia étnica. Como principio rector de nuestros mandatos políticos  para la defensa de la vida y los derechos de los pueblos indígenas.  Organizativa, para conformar y administrar nuestras propias instancias de poder.

Historia de la ONIC

Desde su conformación en 1.971, el Consejo Regional Indígena del Cauca-CRIC, se constituyó en un dinamizador  de los procesos reivindicatorios y de resistencia que adelantaban los pueblos indígenas colombianos a lo largo de la geografía nacional para demandar del Estado colombiano medidas de protección para sus territorios ancestrales, entidades culturales y derechos fundamentales.
Con el propósito de visibilizar y socializar sus problemáticas, compartir la experiencia organizativa y establecer dinámicas de unidad para la exigibilidad de sus derechos, a los  Congresos Regionales y espacios de trabajo colectivo  del CRIC, asistían cada vez y de manera más representativa autoridades y delegados indígenas  de otros  pueblos y comunidades indígenas de Colombia.  Este fenómeno de integración durante la década de los setenta, permitió  que en algunos congresos del  CRIC se realizaran comisiones de trabajo para tratar los asuntos de los pueblos indígenas de Colombia.  Así conocimos a líderes de los pueblos Arhuaco, Kogui, Sikuani, Emberá, Cañamomo, Pijao,  Pasto  y Amazónicos, entre otros, quienes  en unión de los Nasa, Coconuco y Giuambiano, estimularon y trabajaron para la conformación de una entidad organizativa que representará y desatará acciones  a nivel nacional para realizar los intereses de los pueblos indígenas del País.
En esta dinámica de sacar a la luz pública y denunciar ante la comunidad nacional e internacional los atropellos que a diario vivían los indígenas en Colombia, el periódico “Unidad Indígena”, órgano oficial del CRIC, se constituyó en el vocero y medio fundamental para la visibilización de las necesidades, amenazas y vulneración de los derechos de los pueblos Indígenas. Su director Trino Morales, indígena Guambiano quien desde 1963 venia liderando procesos de recuperación territorial de su pueblo, fue el encargado por el CRIC, para trabajar en el tema organizativo nacional.
Trino Morales acompañado de líderes indígenas del Tolima, Cauca, la Sierra Nevada, Antioquia, Caldas, Nariño y los Llanos Orientales, entre otros, visitaron durante dos años a los pueblos indígenas del país en comisiones de trabajo que aún hoy se recuerdan con nostalgia.  Del esfuerzo de este puñado de compañeros  surge el Primer Encuentro Indígena Nacional de Colombia, realizado en la comunidad de Lomas de Ilarco, Municipio de Coyaima, sur del Departamento del Tolima, el 12 de octubre de 1980. Evento que constituye el primer paso concertado entre pueblos, autoridades  y organizaciones indígenas para dotar al movimiento indígena nacional de una estructura política y organizativa del mismo orden.
Mil quinientos delegados en representación de los pueblos indígenas del país, en asamblea general acordaron en Lomas de Ilarco la creación de la Coordinadora Nacional Indígena de Colombia a quien le encomendaron la organización y convocatoria del Primer Congreso Indígena Nacional; así como la  constitución de la ONIC.
La ONIC como proyecto político de carácter nacional, constituye hasta el momento la primera y única apuesta concertada y propia de los pueblos indígenas de  Colombia, para hacerle frente a la defensa y protección de sus derechos especiales, colectivos y culturales, desde la unidad de acción organizativa y programática. El Primer Congreso Indígena Nacional que institucionalizó la Organización Nacional indígena de Colombia, fue celebrado en la Localidad de Bosa en febrero de 1982, y estuvo conformado por representantes del 90% de los pueblos  indígenas  colombianos y contó con la presencia de 12 delegaciones indígenas  internacionales. Por primera vez en la historia nacional, dos mil quinientos delegados de los diferentes pueblos indígenas del país, se reunían para conversar sobre su pasado, presente y futuro; además para proponerle al Estado colombiano estrategias para la protección de la integralidad de sus identidades étnicas.
El Primer Congreso Indígena Nacional adoptó para la ONIC los principios de Unidad, Tierra, Cultura y Autonomía  que configuran  las líneas de acción de la entidad y produjo  su mandato en temas como la Legislación Indígena y el cumplimiento por parte del estado de la Ley 89 de 1890, recomendando a todos los indígenas del país el fortalecimiento de la autonomía indígena y de rodear a las autoridades tradicionales para el ejercicio de su gobierno.
Al momento de conformarse la ONIC, Colombia atravesaba por uno de los momentos más  difíciles  de su historia nacional matizado por el asenso al poder político del Estado de personajes vinculados a economías subterráneas, la presencia de grupos de justicia privada, el fortalecimiento del accionar de los grupos guerrilleros y el desconocimiento por parte del Estado y el Gobierno Nacional de los derechos y libertades fundamentales de  los ciudadanos colombianos,  todo lo cual generó un clima de violencia institucional, caracterizada por la violación sistemática de los DDHH y de infracciones al DIH, lo que afectó de manera dolorosa a los pueblos indígenas quienes llevaran para siempre en su memoria las masacres, torturas, desapariciones y asesinatos de sus autoridades y dirigentes desde la política gubernamental del Estatuto de Seguridad, impuesta por el presidente Turbay Ayala.
En la década de los ochenta  la dinámica organizativa y política de los pueblos indígenas de Colombia, se inscribe en un proceso de exigibilidad de derechos de los pueblos indígenas a nivel mundial.  Por lo mismo mientras  en Colombia los pueblos indígenas dan un primer paso hacia la realización de su autonomía política y organizativa,  a nivel internacional las minorías étnicas acceden a  espacios y escenarios de incidencia donde logran ser admitidos y escuchados en sus problemáticas. Fruto de esta dinámica, el 9 de agosto de 1982, se reúne por primera vez  la El Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas, establecido a raíz del estudio presentado por el Sr. Martínez Cobo, Relator Especial de la Comisión de Derechos Humanos de la Naciones Unidas, sobre la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas. Este Grupo de Trabajo, actuó como órgano subsidiario de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías. Es más, para conmemorar la fecha de la primera reunión de  este grupo,  la Asamblea General de las Naciones Unidas, instituyó  el nueve de agosto como día internacional de las poblaciones  indígenas.

Misión, Visión, Estructura

Misión

Fortalecer y apoyar el gobierno propio de los pueblos indígenas y su ejercicio de autoridad para que asuman con  unidad, autonomía y dignidad,  el control  de sus territorios y la realización y defensa   de sus derechos humanos y colectivos.
Propender por el reconocimiento  social e institucional de la identidad étnica y cultural de los pueblos indígenas, acompañándolos en sus procesos organizativos propios de carácter local, regional, nacional e internacional.
Facilitar y gestionar la participación de los pueblos indígenas y sus representantes en los escenarios de decisión y ejecución de políticas públicas, propiciando  y concertando su articulación en  condiciones de equidad y desde su diversidad a  los procesos de desarrollo económico y social del país.
Liderar el reconocimiento institucional y social  de los mandatos políticos de los pueblos indígenas y sus autoridades tradicionales y organizativas.
Posicionar y legitimar a la Organización Nacional Indígena de Colombia, como la representante  e interlocutora de los Pueblos Indígenas y sus Organizaciones.
Participar en la construcción  de un modelo social y económico alternativo, para nuestro país,  con otros movimientos indígenas y sociales, a nivel nacional e internacional.
Construir  estrategias comunes y de interlocución  con otros movimientos sociales, ONGs, el Estado colombiano y organismos nacionales e internacionales de solidaridad y  cooperación,  entre otros, para dinamizar y establecer procesos de paz, justicia y reparación  que permitan terminar con la guerra en nuestro país  y  adquirir garantías post conflicto  de un futuro propio para los Pueblos Indígenas.
 

Visión

La ONIC, reestructurada y  transformada en una  instancia mayor de gobierno propio de todos los Pueblos Indígenas de Colombia y sus autoridades, con capacidad para concertar y establecer políticas nacionales que fortalezcan la autonomía territorial y   Jurisdiccional  indígena  y de emitir leyes indígenas  que sean reconocidas por el Estado colombiano y sus instituciones que contribuyan a  crear  capacidades de autogobierno en los pueblos indígenas, para el  ejercicio de sus derechos colectivos.
Una entidad de derecho propio de los indígenas colombianos  con competencias legitimas, para realizar procesos de concertación entre los Pueblos  indígenas, sus autoridades y organizaciones; así como con el Estado colombiano  y el Gobierno Nacional; además, con facultades para generar políticas que fortalezcan el reconocimiento de la autonomía y el cumplimiento de los Derechos de los Pueblos Indígenas en la Nación.
La ONIC, como un escenario nacional  de reflexión que realiza la unidad en la diversidad y propicia consensos políticos entre los pueblos indígena e incentiva la solidaridad con otros sectores sociales, aportando a la construcción de una sociedad democrática, justa y equitativa que soluciona pacíficamente sus conflictos.

Un instrumento organizativo  con capacidades renovadas para darle respuestas a los retos de la globalización; así como, a las demandas políticas, culturales y territoriales de los pueblos indígenas y establecer alianzas con otros Pueblos Indígenas y Organizaciones Populares Nacionales e Internacionales. Una empresa política de los pueblos indígenas regida por principios de transparencia,  eficacia y eficiencia administrativa; que avanza hacia su propia sostenibilidad, descentralizando sus actividades.

Estructura