Solidaridad: El problema no son los estudiantes, es la falta de garantías reales para la protesta social y la educación pública

por ONIC

La ONIC- Autoridad Nacional de Gobierno Indígena, rechaza la estigmatización que en este momento se ha generalizando contra el movimiento estudiantil, que lleva 2 años defendiendo la educación pública en las calles, sin recibir por parte del Gobierno Nacional respuesta cierta a los acuerdos negociados y específicamente los señalamientos de los que está siendo víctima Julián Báez y otros voceros de la Asamblea de la Universidad Distrital, instancia de representación democrática recientemente aprobada por el Consejo Superior de Educación.

Los Pueblos y Naciones Indígenas hemos sido víctimas de múltiples estigmatizaciones, que han comprometido la integridad y vida de nuestras autoridades y dirigentes, por esta razón vemos con preocupación la manera como el gobierno distrital en cabeza de su alcaldesa, los medios de comunicación y otros sectores de la sociedad califican, señalan y crean un manto de duda sobre los estudiantes, hablando de vandalismo y culpabilizando a la población estudiantil por no denunciar o rechazar a quienes usan capucha y se manifiestan en medio de las acciones de protesta.

Las garantías para la protesta social y la protección de los DDHH no son delegables, son responsabilidad de los gobiernos civiles y es cada vez más claro en las protestas relacionadas con el Paro Nacional que, el ESMAD no es un garante ni un organismo que exprese de manera clara la voluntad de diálogo y de manejo no violento de la inconformidad social, es por esto que insistir, en la intervención de escuadrones de este tipo profundiza el tratamiento de guerra que se le quiere dar a la movilización y desdice del talante democrático de cualquier gobierno.

Llamamos a toda la sociedad a proteger a los estudiantes, defender su movimiento por la defensa de la educación pública y exigir que las autoridades ejerzan su mandato con apego a los Derechos Humanos, rechazando la estigmatización como un método social de polarización, que incentiva el odio y crea condiciones para que se profundice la actual estela de violencia contra los líderes y lideresas sociales.