Derrames de petróleo: ¿Sabotaje o negligencia?

por ONIC

Servindi, 29 de octubre de 2016

Compartimos un artículo sumamente necesario para tener criterios objetivos sobre las causas de los derrames y no andar repitiendo los argumentos poco crteíbles de Petroperú que los atribuye a actos de terceros.

Derrames de petróleo: ¿Sabotaje de terceros o negligencia de Petroperú por falta de mantenimiento?

Por: Juan Carlos Ruiz Molleda*

Cada vez que hay un derrame, Petroperú, sin esperar el pronunciamiento de la Fiscal Provincial, y menos de OEFA y OSINERGMIN, se apresura a acusar que los derrames han sido por sabotaje. Lo dijeron luego del derrame de Cuninico, y sin embargo, luego OEFA señaló en la Resolución Directoral 844-2015-OEFA, que Petroperú no había dado mantenimiento al Oleoducto No peruano. Pero, es tan fácil cortar un ducto?

¿Qué dicen los especialistas?

Según informe de E-Tech (1) elaborado por especialistas en actividades petroleras:

“Cortar un ducto de acero no es algo sencillo y puede costarle la vida a cualquiera que lo intente. Los oleoductos normalmente operan bajo una presión de 600 a 1000 libras por pulgada cuadrada, lo que significa un gran peligro para alguien que intente causar una fuga […]. Además de la fuerza con la que saliera el petróleo, en muchos casos se bombea el petróleo a una temperatura elevada que es suficiente caliente para causar serias quemaduras en la piel. Cuando es necesario cortar ductos durante la instalación o reparación de ductos, los operadores los cortan con equipos especializados. Una forma de cortar ductos (cuando no están en operación) es con máquinas de “plasma” que utilizan una antorcha de partículas cargadas con una corriente eléctrica. El cortador de plasma es muy costoso y necesita una fuente de electricidad portátil como un generador de diésel, si esos cortes se van a hacer en el campo. También se pueden usar antorchas convencionales que utilizan el gas oxiacetilénico para formar una llama capaz de cortar metales. Este último no requiere electricidad pero si requieren los tanques de gas de oxígeno y acetileno”. (Resaltado nuestro)

Añade E-Tech que:

“Otra forma de cortar ductos es usando sierras eléctricas pero nunca se hiciera mientras el ducto contiene petróleo por el alto riesgo de quemaduras y explosiones. Usando una sierra manual para cortar oleoductos es prácticamente imposible porque no tienen suficiente fuerza cortante para penetrar un ducto de acero diseñado para transportar petróleo y están diseñados para cortar piezas de diámetro muy pequeño”. (Resaltado nuestro)

Finalmente señala E-Tech que

“Cualquier método de cortar ductos requeriría maquinaria pesada o vehículos, lo que hiciera fácil descubrir los culpables del sabotaje. En las zonas aisladas donde han ocurrido derrames, prácticamente la única herramienta que pudiera ser utilizada para los supuestos sabotajes sin ser descubierto es la sierra manual, una herramienta que no fuera suficiente fuerte para cortar oleoductos. El sabotaje en casos de oleoductos sumergidos en quebradas o humedales, es aún menos probable”. (Resaltado nuestro).

Esta tesis es acogida por el ingeniero de Petroperú cuando visita la Comunidad de Nueva Alianza, en el mes de agosto pasado. En efecto, en el minuto 6:40 de este vídeo (Ver vídeo), el perito de Petroperú, luego de inspeccionar el ducto, reconoce que fue atentado y que se necesita herramientas muy sofisticadas y costosas que los comuneros de las comunidades nativas no tienen.

El informe de E-Tech va más allá, solo el 3% de los derrames en el mundo son causados por sabotaje o terrorismo. En palabras de estos,

“Sabotaje o terrorismo: Daños intencionales a los oleoductos pueden incluir actos terroristas, robo de petróleo por parte del crimen organizado, o ataques en zonas de guerra. En las zonas petroleras de Loreto no existen estas situaciones ni otras motivaciones creíbles para sabotear oleoductos. A nivel mundial, el sabotaje solo causa el 3% de las fallas de oleoductos, y puede ser aún más bajo el porcentaje en Loreto donde no hay terrorismo ni guerra activa”. (Resaltado nuestro)

2. ¿Qué paso en los derrames de Cuninico y Morona?

El derrame de Cuninico ocurrió en una zona donde el oleoducto está por debajo del agua de la quebrada. En esta, el ducto está a 3 metros de profundidad, donde es difícil que haya un atentado, salvo que se hayan metido con buzos. El derrame en el Morona ocurrió en una zona donde el ducto está muy por bajo de la tierra, y en este caso todo parece indicar que fue por deslizamiento de tierra, que no fue advertido porque no hace mantenimiento externo ni interno.

3. A quién beneficia la tesis del derrame

El discurso de “sabotaje” levantando por Petroperú, tiene la bondad que explica todo y nos exonera de la tarea de pensar que está pasando en realidad con el Oleoducto Norperuano. En efecto, elimina toda responsabilidad del Estado y de Petroperú en los sistemáticos derrames y vuelve a victimizar a las comunidades afectadas, pues invisibiliza la responsabilidad de Petroperú por no dar mantenimiento, y de OSINERGMIN por no fiscalizar este ducto. Además, la tesis de sabotaje, castiga a las comunidades nativas ya afectadas por los derrames, pues insinúa que podrían ser las comunidades nativas, para beneficiarse de la remediación. En resumen, elimina de un plumazo aquello que OEFA demostró en su resolución 844-2015-OEFA, que Petroperú no dio mantenimiento al Oleoducto Norperuano incurriendo en grave e inexcusable negligencia.

El discurso de los “incentivos perversos” también va en esa dirección (2) Como se paga mucho a la gente por trabajar en la remediación, las comunidades cortan el ducto para beneficiarse. Así de sencillo y fácil. No hay que pensar mucho más. La solución es pagar menos.

¿Dónde está el problema?

¿Dónde está el problema? En que este tipo de discursos, no toma en cuenta los graves y terribles efectos de los derrames en las comunidades. No importa que los derrames generan destrucción de la pesca, actividad económica principal de estas comunidades, tampoco importa los daños a la salud de los niños y jóvenes como consecuencia de bañarse en agua contaminada y comer pescado con petróleo, tampoco importan que la gente tiene que esperar la lluvia para obtener agua que tomar. Menos aún importa la salud mental o mejor dicho el stress de vivir en una situación así de lucha por supervivencia. Según este razonamiento la solución pasa por sancionar penalmente a los responsables de los atentados, y por pagar menos a los trabajadores en la remediación. Nos preguntamos si estas son las medidas idóneas para garantizar que no ocurrirán más derrames. Lo dudamos. Estamos ante discursos que antes que explicar que está pasando, lo único para lo que sirven es para limpiar se toda responsabilidad a Petroperú.

Por supuesto que todos, pero especialmente las comunidades nativas, esas que padecen las consecuencias del derrame, quieren que se investigue y se sancione a los reales y verdaderos responsables de estos derrames. A los que atentan contra el oleoducto y a los directivos responsables de la falta de mantenimiento del ducto.

El tema de fondo que estos discursos esconden, es que Petroperú invierte y moderniza la refinería de Talara, pero no invierte en mantenimiento del oleoducto, a pesar que OEFA le ha ordenado a Petroperú en la Resolución Directoral No 012-2016-OEFA, que cambie el ducto en donde está obsoleto y dé mantenimiento donde aún esto es posible. No hay información clara sobre cuáles son las partes obsoletas y cuáles son las partes que necesita mantenimiento del oleoducto. Las filtraciones ocurridas en Cuninico y Nueva Santa Rosa parecen aludir al problema de la inutilidad de dar mantenimiento de partes obsoletas (3).

4. ¿Qué hacer?

Se debe realizar una investigación seria e independiente con participación de los propios pueblos afectados. El informe de E-Tech sugiere lo siguiente:

La investigación debe llevarse a cabo por un grupo de técnicos INDEPENDIENTES y no por operadores que tienen un interés económico en determinar que los ductos fallan por razones no vinculadas a falta de mantenimiento y monitoreo
Observadores de las comunidades deben de estar presentes con el equipo técnico y deben de llevar a cabo su propia documentación de los efectos del derrame, los puntos del oleoducto que fallaron, y la reparación del oleoducto
Las comunidades cercanas al derrame deben de ser entrevistadas para determinar si se observaron actividades o ruidos anormales o si se observaron eventos climáticos o geológicos que pudieran haber causado la falla del oleoducto
El punto del oleoducto afectado debe de ser enviado a un laboratorio forense INDEPENDIENTE que tiene conocimiento metalúrgico para determinar las fuerzas, estreses, o maquinas que pudieran haber causado la falla del ducto – Fotografías del ducto no son suficientes para determinar la causa de la falla
La historia del punto de la falla debe de ser investigada en detalle, incluyendo la edad del ducto, el tipo de soldadura utilizada, resultados de evaluaciones de corrosión externa e interna, la presión, temperatura y química del petróleo bombeado, y las condiciones geológicas e hidrológicas donde se encuentra el ducto y sus soportes.”

Mientas no haya una investigación objetiva y sería no se puede adelantar opinión, como lo hace Petroperú. No puede ser juez y parte. No es el órgano competente para investigar las causas. Si el Gobierno quiere saber la verdad, antes que repetir los pronunciamientos de Petroperú debe realizar una investigación seria y creíble.

Notas

(1)http://www.justiciaviva.org.pe/new/wp-content/uploads/2016/10/4-IE-Tech-cuestiona-tesis-del-sabotaje-utilizada-por-Petroper%C3%BA-ante-derrames.pdf

(2)http://www.justiciaviva.org.pe/blog/la-realidad-que-petroperu-no-quiere-ver-los-otros-impactos-del-derrame-de-petroleo-en-la-comunidad-de-cuninico/

(3) https://www.servindi.org/actualidad-noticias/07/09/2016/por-que-mueren-los-peces-en-comunidades-cuninico-y-santa-rosa

*Juan Carlos Ruiz Molleda es representante y abogado del IDL, autor de diversas publicaciones y especialista en temas constitucionales vinculados con pueblos indígenas.