Onic presentó propuesta inter étnica en el foro de participación politica en el marco de los diálogos de Paz

por ONIC

  “Pensando un nuevo paradigma de participación política en Colombia”

Pronunciamiento conjunto de la ONIC, MUA y PCN en el Segundo foro temático de los Diálogos de Paz de la Habana.

 

Bogotá, 28 de abril de 2013

 
La propuesta que se realiza a continuación es una sinergia popular. Esta fue elaborada por: la Mesa Nacional de Unidad  Agraria (MNUA), el Proceso de Comunidades Negras (PCN) y la Organización Nacional de Indígenas de Colombia (ONIC), a través de un espacio amplio de unidad.
Este espacio se conformó con el objetivo de unificar los esfuerzos de hombres y mujeres de los pueblos campesinos, indígenas y afrocolombianos, en la defensa del sector rural, desde una visión interétnica y popular. En él se delibera para construir visiones conjuntas, unidas en la diversidad, sobre el territorio, la historia social, cultural y política; la autonomía, y el ejercicio colectivo de los derechos y el poder.
Por eso, esta propuesta es de los pueblos y para los pueblos. Ella contiene una visión amplia de la Participación Política que va más allá de los procesos electorales y partidistas convencionales del Estado; y reivindica, como el medio y el fin de dicha participación, la autonomía, la territorialidad, la colectividad y la gobernanza popular campesina, indígena y afrocolombiana.
El concepto de democracia que establece nuestra Constitución Política de 1991, nunca se ha aplicado en el campo ni tampoco en los sectores populares de las ciudades. Y es porque el “demos” (o pueblo) que debe ser dueño, configurador y administrador del “cratos” (o poder), no tiene garantizado su acceso a él.
En Colombia ese “demos” (o pueblo) ha sido reducido a la democracia representativa y convencional: ha sido reducido al sufragio. Ha sido restringido a la posibilidad de existir políticamente sumándose a los partidos políticos convencionales que llevan 173 años al servicio de una clase política tradicional, urbana y elitista, que ni en el pasado ni hoy representa los intereses y necesidades de una nación diversa.
Ni la clase política ni el sistema político representativo nos representa, porque ese “demos”, o pueblo dueño del poder, en Colombia no es sólo uno y para corroborarlo, aquí estamos tres: campesinos, indígenas y afrocolombianos, trayendo una propuesta popular de participación política que recogecon garantías sostenibles la pluralidad de expresiones sociales, políticas y culturales de este país de regiones, de esta cultura entre culturas, de esta nación de naciones.
Aunque reconocemos que en la Constitución de 1991 se avanzó en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y comunidades de afro-descendientes, no sucede igualmente con el campesinado, que continua sin ser reconocido como un sujeto político y diferencial.
Algunos elementos de contexto:
Colombia figura ante el mundo como una de las democracias más antiguas del continente con una relativa estabilidad. No obstante, esta democracia se ha mantenido internamente cuestionada por la responsabilidad del Estado en mecanismos de guerra sucia contra los sectores populares y la creación del paramilitarismo. Igualmente, es el único país de la región que sostiene un conflicto armado interno por más de 50 años.
No entendemos el interés de sectores económicos del país de que Colombia sea catalogada ante la OCDE como país de renta media alta debido al incremento de su PIB, cuando ocupamos el segundo lugar de desigualdad social en el continente después de Haití. Tenemos un índice de GINI de concentración de la tierra que supera el 0.86%, siendo 1, la máxima inequidad posible. Y tenemos el segundo lugar mundial de personas víctimas de desplazamiento forzado e internamente después de Sudáfrica, con el despojo violento de más de 4 millones de hectáreas que pertenecen a campesinos, indígenas y afros.
El Gobierno nacional y las FARC-EP firmaron un “Acuerdo General para la Terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”. Con éste abrieron formalmente los diálogos de paz y estos diálogos sociales y populares, a partir de una agenda compuesta por seis (6) temas:

  1. Desarrollo Agrario Integral
  2. Participación Política
  3. Fin del conflicto
  4. Solución al problema de las drogas ilícitas
  5. Víctimas
  6.  Implementación, verificación y refrendación

En 60 años de conflicto, y a pesar de los distintos ensayos de paz negociada de los gobiernos anteriores, saludamos que, en esta ocasión, la insurgencia y el Gobierno nacional hayan dado muestras concretas  que su voluntad es llegar a un acuerdo definitivo.
En los comunicados conjuntos se nos dice que ya hay acuerdos iniciales en el primero de los temas. Esto se debe, en especial, al primero de los foros. Este contó con la participación amplia de la sociedad civil, cuyas propuestas fueron entregadas a la Mesa de Negociación, y su amplio eco hizo evidente que los foros temáticos contribuyen al posicionamiento de las propuestas al igual que las marchas y las movilizaciones.
No obstante, se evidenció el riesgo  que los temas de la agenda social,  popular y ciudadana  resulte apropiada por los actores de la negociación, sin que estos destaquen con sinceridad su verdadero origen social, ciudadano, popular y democrático. Ejemplos de ello son las Zonas de Reservas Campesinas, la autonomía territorial, el Buen Vivir y los territorios interétnicos.
3. Perspectiva multiétnica y pluricultural de la participación política:
Por esta razón, esta es una perspectiva multiétnica y pluricultural  de la participación política. Buscamos con ella:

  • Garantizar el acceso directo –no representado- del sector agrario, rural  y multiétnico a los escenarios de toma de decisión política en los niveles local, regional y nacional.
  • Facilitar la gobernanza popular, ciudadana, multiétnica y pluricultural en los territorios configurados como autónomos y colectivos, tales como los Resguardos Indígenas, Territorios Colectivos y Zonas de Reserva Campesina.
  • Promover una visión y acción política unida en la diversidad, la equidad transformadora del imaginario de nación convencional y del modelo de desarrollo vigente.

Esta propuesta conjunta contiene mecanismos para hacer realidad los 20 puntos  presentados por este escenario de unidad en Diciembre de 2012 en el Foro de Desarrollo Agrario Integral. En otras palabras, el movimiento popular, ciudadano, multiétnico y pluricultural  quiere participar políticamente para:

  • Garantizar el acceso equitativo, multiétnico, pluricultural e interétnico a la tierra, las políticas rurales incluyentes y diferenciadas;
  • Garantizar el reordenamiento territorial respetuoso de las autonomías campesinas, indígenas y afrocolombianas,  orientado a fortalecer la producción de alimentos y conservación ambiental;
  • Destinar los baldíos a pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos para su uso y/o conservación;
  • Abolir el derecho real de superficie;
  • Declarar como patrimonio nacional la soberanía y autonomía alimentaria, la conservación, libertad de circulación y manejo de semillas ancestrales y nativas;
  • Para garantizar los derechos de las víctimas a la restitución de tierras;
  • Para limitar la inversión extranjera en las tierras del país y evitar acaparamiento.
  • Para garantizar la consulta previa y el consentimiento previo, libre e informado a pueblos indígenas, afro y campesinos.
  • Para defender los derechos de la madre tierra.
  • Para garantizar la naturaleza inalienable, imprescriptible e inembargable de los ecosistemas hídricos, y la defensa del agua como derecho fundamental y bien público, no mercantil.
  • Para garantizar la participación de los tres pueblos en todas las decisiones sobre desarrollo rural y reforma agraria.
  • Para promover en Colombia un nuevo paradigma de gobernanza y desarrollo, que atienda las necesidades humanas, que son finitas y concretas; que garantice el buen vivir; y que sepa dejar en el pasado el paradigma capitalista del desarrollo con sus injusticias, inequidades y su destrucción del mundo.

Segundo foro temático: Participación política
Gracias a estos primeros avances en los diálogos, el país hoy se ve enfrentado al segundo punto de discusión en La Habana, que es el de la Participación política. Este tema:
-        Es el segundo problema estructural que origina el conflicto armado en la década de los sesenta, al cerrar las puertas de la participación política a las alternativas distintas a las tradicionales.
-        Es el tema que define las condiciones para pasar de la confrontación armada ala contienda política.
-        Por su contenido, no es un tema exclusivamente electoral, de conformación de partidos o de acceso a curules en corporaciones públicas y de elección popular.
-        Implica el reordenamiento del sistema político y por ende, la redefinición del paradigma de la participación (o de la idea fundamental que guía la participación de los ciudadanos y ciudadanas en los ámbitos políticos de Colombia).
-        Define las posibilidades  que éste sea  incluyente de los sectores sociales, culturales, económicos y políticos que han estado al margen del ejercicio del poder en condiciones de oposición política y resistencia.
Este tema va a ser tratado en la mesa de negociación en tres partes:

  • Derechos y garantías para el ejercicio de la oposición política en general y en particular para los nuevos movimientos que surjan luego de la firma del Acuerdo Final. Acceso a medios de comunicación.
  • Mecanismos democráticos de participación ciudadana, incluidos los de participación directa, en los diferentes niveles y diversos temas.
  • Medidas efectivas para promover mayor participación en la política nacional, regional y local de todos los sectores, incluyendo la población más vulnerable, igualdad de condiciones y con garantías de seguridad

No perdamos de vista que, en este tema, la prioridad de la mesa es garantizar el acceso de las FARC a la democracia, en calidad de oposición política. Y esto es importante pero no es suficiente. El segundo y tercer subtemas no se pueden convertir en apellidos bonitos, en meros accesorios del primero.
Para evitarlo, el movimiento social, ciudadano y popular aquí reunido debe asumir la fuerza de su voz en este foro y generar propuestas nuevas, no convencionales, que promuevan la acción colectiva, las formas de poder y gobernanza popular, que vayan más allá del convencional sistema de partidos y el sufragio.
Resaltamos los referentes institucionales que hacen posible la participación política e inter-étnica:

  • Ley 21 de 1991 (Convenio 169 de 1989 de la OIT).
  • Constitución política de la República de Colombia de 1991.
  • Ley 70 de 1993.
  • Ley de partidos: 1475 de 2011.
  • Ley 134 de 1994 de Participación ciudadana.
  • Ley 160 de 1994.
  • Mesas regionales de Trabajo para contribuir con el fin del conflicto (Congreso de la República).
  • Sentencias de la Corte Constitucional.

Con base en el bloque de constitucionalidad y enmarcados en él, proponemos que:
Enmarcados en ellos, proponemos que:

  1. Se garantice  la participación política incluyente para los sujetos y actores sociales del campo y la ciudad, tradicionalmente excluidos de los espacios formales de decisión política.
  2. Se garantice nuestro derecho a participar en los espacios de poder local, regional y nacional como resultado de un derecho propio y fruto de un proceso de organización y representación autónomo e independiente.
  3. Se garantice el acceso eficaz y efectivo a los medios de comunicación.
  4. Se garantice  el respeto a nuestra autonomía popular en la administración colectiva de los resguardos indígenas, territorios colectivos y zonas de reserva campesina; así como en la resolución de conflictos entre pueblos en estos territorios, mediante un ejercicio estructurado en instituciones populares.
  5. Exigimos el reconocimiento de los campesinos y campesinas como sujeto de derechos colectivos, como sujeto político y con derecho fundamental a la consulta previa, libre e informada.
  6. La realización del  censo agropecuario y poblacional en el que se garantice la participación efectiva del sector rural, las entidades y autoridades territoriales étnicas, las reservas campesinas y las expresiones populares y barriales de las ciudades del paísen el diseño, ejecución, socialización y actualización, donde los resultados evidencien la real situación del sector segregado por población. Ejemplo: mujeres, jóvenes, niños, tercera edad, discapacitados y otros. Este censo debe ser la base de las garantías para ejercer la política de forma autónoma que oriente un sistema electoral proporcional y coherente con las dimensiones y expresiones políticas del territorio.
  7. Crearemos una agenda interétnica entre los pueblos indígenas, afro y campesino, con el fin de promover la participación local, regional y nacional.
  8. Entendemos y respetamos las alternativas que buscan configurar un nuevo pacto social: la asamblea nacional constituyente y el plebiscito. Pero no creemos posible tomar tal decisión sin que exista un proceso de formaciónen cultura política que garantice una decisión legítima, fundamentada y consciente en nuestros territorios. Este debe ser de orden local, con maestros de nuestros pueblos, que vivan y se mantengan allí, acompañando el proceso. El Estado debe garantizar y  respetar esos espacios.
  9. Mantenemos vivo en la memoria el genocidio de la UP, que hirió fatalmente un proceso social y político que construyó el poder desde lo local, y exigimos que se aprenda de esa historia en favor de unas garantías reales y sostenibles, que nos permitan participar políticamente desde las Juntas de Acción Comunal, las Zonas de Reserva Campesina, los Consejos Comunitarios y los Cabildos Indígenas, y protegernos del interés de otros por dividirnos.
  10. Los indígenas, los afros y los campesinos y campesinas, somos pueblos y también sociedad civil. Sumados como pueblos, somos un movimiento popular y ciudadano que constituye  medio país. Por eso, reclamamos para nosotros y por derecho el poder de la consulta previa y nuestra coexistencia con la participación convencional en autonomía.
  11. Se dispongan garantías de la participación política con base en las diversidades culturales y étnicas de la ciudadanía. Como un ejercicio del empoderamiento comunitario, de los territorios interétnicos y participación en los espacios de toma de decisión.
  12. Proponemos que el nombramiento del Fiscal, del Defensor del Pueblo, del Procurador y del Contralor general de la República sea por el Pueblo y que no sea por el Congreso de la República, favoreciendo la justicia selectiva y los arreglos políticos excluyentes.
  13. Los derechos de campesinos, indígenas y afros deben ser vinculantes a la hora de definir el acceso a la participación política en las distintas modalidades.
  14. El umbral requerido para la configuración de un partido o movimiento político debe tener umbrales diferenciales que respondan a la condición política, cultural y territorial de las distintas expresiones presentes en el país.
  15. Proponemos la construcción de una agenda social de paz que genere un movimiento de paz mandatando desde ahora para hacer el ejercicio del poder local y estable en un posible contexto de post-conflicto.
  16. Incorporar una agenda interétnica y pluricultural que afiance los movimientos sociales y políticos, donde se empoderen a los sujetos y actores en la defensa de las comunidades, territorios y la territorialidad; donde garantice el derecho a la organización, la movilización y el derecho a la diversidad política e ideológica.

En síntesis, este espacio amplio de unidad campesino, indígena y afrocolombiano se pregunta:

  1. Los movimientos sociales y populares no acceden al sistema representativo a pesar de ser mayorías. ¿Cómo establecemos garantías para ello, para ejercer la participación política?
  2. Hacemos énfasis en que los pueblos tienen otras formas de participación política.
  3. Exigimos que la consulta previa sea extensiva a los asuntos estructurales de país.

Por la Mesa de Unidad Agraria (MUA):
ANDAS
FENACOA
FENSUAGRO – Federación Sindical de Trabajadores Agropecuarios
ANUC – UR – Asociación Nacional de Usuarios Campesinos – Unidad y Reconstrucción
ACC – Federación Acción Campesina Colombiana
FESTRACOL – Federación de trabajadores de Colombia
CAHUCOPANA – Corporación Agraria Humanitaria del Nordeste Antioqueño
APEMECAFÉ – Asociación Nacional de Pequeños y Medianos Cultivadores y Recolectores de Café
Fundación San Isidro
SINTRAINCODER – Sindicato de Trabajadores del INCODER
CNA – Coordinador Nacional Agrario
ASOGRAS – Asociación Agraria de Santander
Entre otros.
MOVIMIENTOS RIOS VIVOS
Por las organizaciones indígenas:
Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC)
Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC)
Por las organizaciones afro-descendientes:
Proceso de Comunidades Negras (PCN)