Mujer Cultivadora de Vida por Siempre

por ONIC

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Cada año, a nivel internacional el 8 de marzo es el día para conmemorar la lucha y entrega de miles de mujeres valientes que desafiaron un sistema discriminatorio y opresor, en defensa de los derechos fundamentales y derecho natural de ser Mujer cultivadora de la vida por siempre.

Lamentamos que a nivel mundial la fuerza, valentía y tenacidad de tantas se esté extinguiendo por la discriminación por la diferencias, las particularidades, por el poder y la imposición de un modelo de desarrollo excluyente e inequitativo, así como de no reconocer a gran escala el aporte vital de las mujeres en las comunidades.

Colombia no es la excepción, y la realidad de las mujeres indígenas hace parte de esa innegable verdad. Cada sufrimiento sistemático y múltiple discriminación, enfrentando diferentes formas de violencias dentro y fuera de nuestros territorios y comunidades nos conlleva al desarraigo de nuestra cultura ancestral, lo cual se agudiza al ser víctimas de la desigualdad social y poca aplicabilidad de los derechos que con tanto esfuerzo tejido hemos conseguido en las últimas décadas.

Las mujeres indígenas representamos al 50% de la población Indígena colombiana, de los 102 Pueblos Originarios. Por tanto, nuestra naturaleza es nuestro territorio y se manifiesta en nuestro cuerpo y espíritus, tanto de manera positiva como dadoras de la vida, y negativa al momento de sufrir múltiples violencias, como: violencia ambiental, violencia doméstica, violencia institucional, violencia en las comunidades y en la sociedad por el hecho de ser mujeres y por ser mujeres indígenas. Lo cual constituye una de las peores formas de discriminación.

Por ello, por las mujeres luchadoras, por la mirada desafiante de las miles de mujeres ejemplos de resistencia y prudencia, por aquellas que cultivan su corazón en los territorios y que día a día siembran vida, por las valientes que luchan a grandes voces y por las que lo hacen en silencio por el sufrimiento de la Madre Tierra.

Hoy las mujeres indígenas reafirmamos la necesidad de continuar con las luchas y conquistas, hoy además de conocer nuestros derechos y exigir su garantía, estamos llamadas a identificar las situaciones que los desconocen y vulneran para luego denunciarlas al interior de nuestras comunidades y ante toda la sociedad, más cuando nuestros territorios continúan siendo saqueados por los intereses económicos de la mano con la presencia de actores armados asediando nuestras comunidades y organizaciones, situación que al igual que los hombres, niñas, mujeres y mayoras afrontamos a diario.

Hoy, es preponderante el llamado a ser parte activa como sujetas de derechos en la construcción de una nueva historia y compartir nuestros mensajes de vida por encima de la muerte a la generación presente y futura de nuestro país, que merece mejores vientos. Por ello, ratificamos nuestro compromiso natural como cultivadoras de vida en el actual proceso de paz , para posibilitar cada una de nuestras exigencias sobre la base del reconocimiento de la diferencia, la dignidad y la acción colectiva.

En torno a ello nuestras voces de paz cantan al unísono con nuestros compañeros y líderes para fortalecer y avivar la paz con justicia social de manera que nuestros saberes y realidades se reflejen en las voces de niñas, mujeres y mayoras indígenas para que nuestro silencio se convierta en un solo grito al exigir:

• La defensa y permanencia en nuestros territorios, que cese el fuego y persecución a nuestra gente como también se detenga el saqueo y la explotación para megaproyectos minero-energéticos, agrícolas y de infraestructura sin tener en cuenta la Consulta Previa, Libre, Informada y con Consentimiento de nuestros Pueblos.

• Mantener y conservar nuestros recursos energéticos, minerales y ambientales, así como la promoción de una soberanía agroalimentaria que nos permita sembrar y cultivar nuestros propios alimentos como garantía de la pervivencia de cada uno de los seres que habitan el territorio, no sólo para los Pueblos Originarios sino para el Mundo.

• Fortalecimiento nuestros usos y costumbres como el primer mecanismo de prevención y protección de los derechos humanos, individuales y colectivos.

• Garantía en la aplicabilidad del Sistema de Justicia Propio, que en todos los niveles enfrente los altos índices de impunidad en violencias contra las mujeres indígenas, con la debida diligencia y con el cumplimiento de cada una de las obligaciones y responsabilidades que el Estado colombiano tiene, de cara al respeto y garantía de los derechos humanos de las mujeres de forma diferencial.

• Reparación progresiva desde lo espiritual y sanación, por los hechos violentos sufridos por las mujeres indígenas teniendo en cuenta que estos tienen grave impacto en las comunidades sobrepasando dimensiones individuales, porque somos Pueblos, somos colectividad.

Varios hechos históricos hacen camino inacabado que hoy estamos convocadas a continuar y a no olvidar, como la entrega territorial – cuerpo y espíritu - de la Cacica Gaitana de Timaná Huila, quien llena de dolor con sus propias manos ajustició al conquistador Pedro Añasco, ante al asesinato de su hijo en su presencia, ella sigue enarbolando la lucha y entrega total de las mujeres indígenas en Colombia. A este hecho histórico se suma en 1789, durante la Revolución Francesa la marcha de las mujeres exigiendo su derecho al voto; en 1793, la francesa Olympe de Gouges fue guillotinada por haber redactado la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana; en 1857, las mujeres trabajadoras de la industria textil marcharon en Nueva York por sus derechos laborales; años más tarde, en 1910, la alemana Clara Zetkin propuso la celebración anual del Día Internacional de la Mujer; el año siguiente, el 8 de marzo millones de personas salieron a las calles a exigir derechos laborales y el derecho al voto pero días después ocurrió una masacre en Nueva York, cerca de 140 mujeres murieron en un incendio de la fábrica donde reclamaban la igualdad de derechos laborales para hombres y mujeres.

La historia violenta contra las mujeres no termina, como tampoco la lucha para combatirlas, lo cual implica unirnos para seguir tejiendo estrategias, desde la espiritualidad, para seguir cultivando la Vida por encima de la muerte. Unámonos mujeres Indígenas, Afros, Campesinas, académicas...por la defensa de nuestros derechos, así como el de la Madre Tierra como dadoras de Vida, les invita la ONIC a través de la Consejería de la Mujer, Familia y Generación.

 

Contacto:

Lejandrina Pastor Gil - Consejera de Mujer, Familia y Generación ONIC: 3215654600 - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 
Silsa Arias Martínez - ComunicaONIC: 3182174569 - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. / www.onic.org.co